Por la ruta escondida de las parroquias

sábado, 15 de noviembre de 2008

En la provincia de Pichincha, a dos horas de Quito y a 70 kilómetros de viaje por la Panamericana Norte, está el primer destino de la Ruta Escondida: Puéllaro.
Esta es una de las cinco parroquias que el municipio capitalino busca promover dentro de este proyecto, que incluye la rehabilitación de antiguas estructuras y la promoción turística de los lugares.
El parque y la iglesia de Puellaro han sido remodelados. El templo data de 1888 y uno de sus atractivos es el cementerio, donde reposan restos desde la época republicana. Además, hay una cruz de madera con la leyenda: "Recuerdo de la Santa Misión de 1889".
En este sitio ha vivido siempre Mariana Hermosa, de 63 años, quien vende, en la puerta de la iglesia, fundas de pepinos ($1) que cosecha en la parcela de su casa: "Esta tierra es bien productiva; se siembra camote, maíz, fréjol y alverja".
La ruta sigue hacia el norte y a 10 kilómetros está la parroquia de San Miguel de Perucho, un lugar donde los visitantes siempre se quedan a escuchar el canto de los pájaros y a comer chirimoyas dulces y grandes aguacates.
La zona es ideal para la agricultura. Desde la carretera se divisa la verdura de los campos sembrados e invernaderos, donde, según los pobladores, la producción de flores ha aumentado. También. los turistas pueden admirar, por entre las rejas de las casas, extensos sembríos de flores. José Navarrate cosecha girasoles y los regala a los visitantes.
La siguiente parada (10 kilómetros más) es un lugar legendario, sirvió para que el rey Atahualpa y sus guerreros descansaran después de las batallas; por ello, la parroquia tomó el nombre de este rey inca.
Amada Buitrón nació allí hace 60 años, tiene su familia, casa y un pequeño negocio. Ella cree que la zona necesita de un repunte turístico. Aunque hace falta una infraestructura hotelera, los vecinos se han organizado y algunos brindan hospedaje en sus viviendas; una noche por persona no sobrepasa los $10.
El camino de esta ruta pasa por San José de Minas, que debe su nombre a que la zona está llena de minas de arena, piedra y cal; lo de santo, es por la devoción a San José. La parroquia tiene una iglesia monumental que, se supone, fue construida, en 1832, por Pedro Bruning (misionero alemán constructor de más de 200 templos en el Ecuador).
De regreso a Quito espera Chavezpamba, donde pareciera que el tiempo no ha pasado. Luz Tufiño camina por sus calles a paso lento, tiene 89 años. Ella se emociona mucho al ver un visitante. "Cuando conozcan mi tierra, no se van a querer ir nunca como yo".


Enero/2006 Fuente: Diario HOY

1 comentarios:

laura dijo...

HOS, ENBIO UN CORDIAL SALUDO,DESDE ESPAÑA, SOY UNA PUELLAREÑA DE CORAZON, QUE HERMOSO BER NUESTRA FRUTA,EL VERDOR DE MI TIERRA, A MI GENTE,EN FIN MI PUELLARO LINDO, AGRADESCO X ESTAS FOTOS, Y ESPERO QUE LO SIGAN EMVIANDO MAS,

 
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